Australiae

Introducción

“Creí que era un perro pero se alejó dando saltos”, dijo James Cook la primera vez que vio un canguro.

Así sorprende Australia al viajero, pero más increíble es saber que hasta hace no mucho tiempo la naturaleza de la isla era diferente a la actual.

¿Es posible recuperar lo perdido? .

“La tecnología nos atonta tanto que ni añoramos el paraíso perdido”, Inma Gascón https://www.inmagascon.com/.

Sí, es posible recuperar buena parte de lo perdido y legarlo a las generaciones futuras. ¿Cómo?

Ya existen en Australia granjas hidropónicas alimentadas con agua de desaladoras, movidas por energías renovables, por ejemplo Sundrop farms (https://www.sundropfarms.com/).

Lo nuevo consistiría en obtener más agua de la desaladora para crear un corredor biológico alrededor de la zona, y desarrollar dentro del mismo urbanismo sostenible, land art y eco turismo.

Olivares de miel

Los corredores biológicos podrían crecer hacia el interior en forma de red, allí donde no hubiera un gran desnivel por el coste de mover el agua.

Resolviendo eso sí el asunto de la salmuera en las desaladoras, porque si no todo el proyecto se cae, se puede arruinar el ecosistema de la costa australiana.

Eso respecto al agua, la potencia de las renovables está fuera de toda duda, hay un proyecto australiano para suministrar electricidad con estas energías a Singapur, a 4.200 kilómetros de distancia (https://suncable.energy/).

Respecto al terreno, la tierra australiana es deficitaria en nutrientes. Las granjas hidropónicas podrían producir rápidamente diferentes plantas cuyos restos irían destinados al compost, cuyo objetivo final sería la mejora de la tierra.

¿Qué suelos hay hoy en día? ¿Los que había hasta hace no mucho y que se pueden ver en los Parques Nacionales australianos, o bien suelos desertizados con flora también desértica?

La tarea de producir compost y acelerar los procesos de biodiversidad va a ser ingente, como se explica más adelante, pero es posible recuperar el pasado biológico australiano, o parte del mismo.

El archipiélago australiano

Michel Ragon, en su monumental libro sobre las iniciativas de la arquitectura moderna,(“Historia mundial de la arquitectura y el urbanismo modernos”), hablaba sobre proyectos utópicos y sueños inconclusos.

¿Cuáles han llevado a la felicidad, y cuáles han sido como un imán que ha atraído a la gente?.

Aprendamos de lo ocurrido en la historia y consideremos que en el desierto australiano tenemos una nueva paleta de colores para pintar, una nueva oportunidad para realizar sueños.

Esta es una sugerencia de desarrollo sostenible para los próximos 200 años, que en parte se puede aplicar en otras partes del mundo. La India de hecho ha empezado a interesarse (Renewables Energies Society of India, RESI, Congreso de Economía Circular)

Una larga caminata empieza por un primer gran paso: difundir al máximo la idea, dado que cuantas más personas reflexionen sobre el territorio antes vienen las soluciones...y los proyectos piloto.

Proyectos pilotos costeros, convocados mediante Concursos internacionales de arquitectura, energía y agricultura, testeando y comparando después entre las diferentes iniciativas, encontrando experiencias de conjunto interesantes…

Hay movimiento, con el cambio climático ya se están dando traslados de capitales como en Egipto e Indonesia. Aquí sin embargo se trata de lo contrario, de recuperar un ecosistema perdido adaptado a las necesidades de la población actual, creciente en número.

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Australia abriría así un original camino de lucha contra el cambio climático, siendo un exponente de desarrollo sostenible.

Los proyectos australianos más enfocados en la alimentación estarán más cerca de la costa (menor coste de transporte de agua).

Los más xerófilos estarán hacia el interior. Se crearían una red de pantanos cubiertos, ligados a depósitos de agua, más grandes cuanto más cerca de la costa. Se trata de crear una red constante de bombeo de agua hacia el interior con las energías renovables.

De la misma forma que una zona semidesértica española nutre de alimentos al norte de Europa, el norte de la costa australiana puede abastecer los mercados asiáticos, beneficiando a 2000 millones de personas, en tiempo de cambio climático e inseguridad alimentaria (e incluso se puede establecer un plan de emergencia, esto es, el incremento súbito de la capacidad de producción disponiendo de más superficie dentro las granjas hidropónicas, ó bien cambiando los cultivos dentro de las mismas).

Cada corredor biológico circular alberga en su interior un territorio vacío, de tal forma que si se abandona ese terreno la naturaleza rellena el espacio vacío, recuperando la naturaleza su lugar primigenio.

Es la estrategia de la dehesa ibérica, un bosque clareado para realizar determinados usos agrícolas y ganaderos, que se cierra si es abandonado. En tal caso sólo habría que tener presentes los cortafuegos, que además podrían ser cortafuegos productivos (vid, olivo, almendro, otros, https://proyectoefes.es/project/proyecto-mosaico/).

Es de esperar que la sociedad civil australiana presente propuestas pasadas o nuevas para empezar a desarrollar cada proyecto piloto, cada isla del archipiélago australiano.

Las autoridades si así lo estimasen oportuno podrían visualizar en un mapa nacional interactivo las propuestas a fin de que se sirva como herramienta de planificación territorial. Se pueden hacer simulaciones virtuales, etc.

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La conexión del archipiélago australiano

Con frecuencia los desarrollos urbanos son núcleos rodeados de naturaleza. La tendencia, dado el aumento de población y servicios, es a densificar las conexiones viarias, las eléctricas, las comunicaciones, el paso del agua, etc, lo cual acaba afectando a la naturaleza.

En otras palabras, con el tiempo cada vez habrá una malla más densa presionando los corredores biológicos, lo cual invita en el caso de Australia a planificar bien los pasos de fauna, eligiendo varios puntos por donde también pase el tráfico, la electricidad, el agua, las comunicaciones, etc.

En tales lugares los árboles pueden ser de menor altura al tiempo que se densifica la cantidad de arbustos, para que los animales pasen desapercibidos y puedan transitar con facilidad. Y mientras se reduce la altura arbórea se pueden elevar mediante pedestales camuflados ó coloreados las infraestructuras que crucen los corredores, tales como las torres eléctricas.

Eso respecto a la conexión de corredores biológicos, ¿pero cómo crear tales corredores en un suelo semidesértico con lluvias erráticas?

En suelos con pluviometrías suficientes primero se semilla el suelo con herbáceas, después van los arbustos, y después los árboles.

Además se puede acelerar este proceso de biodiversidad, hay un paisajista italiano que habla con las comunidades locales recolectando semillas, hierbas, y otros elementos, y crea una sopa biótica que esparce desde una avioneta. La flora se recupera antes. También hay empresas que afirman que pueden esparcir millones de plantones de árboles desde drones.

Pero en el suelo australiano, con escasas lluvias, esas fórmulas quizás no sean del todo útiles. Aquí el agua viene desde el mar y es bombeada al interior por energías renovables. Lo que implica un regadío constante, apoyado, eso sí, por las lluvias ocasionales.

Quizás el orden para crear corredores biológicos sea árboles y arbustos primeros, y después las herbáceas. Hay que considerar también que Australia carece prácticamente de depredadores y si no fuera por la caza habría plagas de herbívoros en los nuevos suelos de herbáceas de los proyectos piloto.

¿Cómo crear entonces corredores biológicos en Australia en forma de red? ¿Tirando kilómetros y kilómetros de tubos para regar eucaliptos y otros árboles y arbustos, creando unidades móviles de regadío? Es un reto agronómico. Dado que el riego es importante para los árboles, durante un tiempo parece que se impone el sistema de riego permanente, hasta que...las lluvias empiecen a llegar con más frecuencia.

La polinización con abejas facilitará la expansión de los árboles y arbustos del corredor biológico, junto a los animales que esparzan semillas. Se irá creando así un microclima, refugio de la biodiversidad cuando el calor apriete.

Bombeo de agua, plantación de árboles, polinización de abejas, no parece demasiado complicado ni costoso.

Porque un aliado de este proceso es el ecoturismo. En Costa Rica hay una serie de medidas fiscales y económicas que ayudan a las fincas colindantes de los Parques Nacionales. Se invita a estas fincas a realizar iniciativas económicas compatibles con el medio al tiempo que se estimula la creación de pequeños corredores en su territorio. En la práctica se amplía así la superficie protegida sin tener que hacer costosas adquisiciones públicas de fincas (https://www.reservasnaturales.org/).

En el Estado de Sao Paulo conectan los restos de la Mata Atlántica para crear corredores, al tiempo que estimulan el desarrollo agrícola en el interior de los mismos (cafetales, maderas valiosas, etc ) https://www.youtube.com/watch?v=efyr_LNT6z4.

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El ecoturismo australiano puede participar activamente como valioso aliado en los límites de los corredores biológicos, siendo además un motor de empleo y riqueza sostenible.

Monitorizar la red de microclimas creados por los corredores biológicos y el ecoturismo es fundamental para medir oscilaciones del cambio climático, y ver su relación con las zonas abiertas colindantes que no tienen microclimas.

Los proyectos piloto australianos pueden testear diferentes modelos de red de alerta temprana climática. Las sierras generan microclimas, por ejemplo en la Serranía de Ronda hay zonas nevadas y áreas subtropicales en pocos kilómetros de distancia. Pero en las zonas costeras semidesérticas australianas no hay sierras, por lo que los corredores biológicos cobrarán mayor importancia en la red de alerta temprana climática.

También el land art puede acompañar las iniciativas del ecoturismo: un land art ecológico, como por ejemplo grandes esculturas hechas con aromáticas para fomentar el creciente turismo mundial de floración (https://www.alvelal.net/). Australia puede permitirse ser en un futuro próximo un referente en este sector en crecimiento. Si el desierto de Atacama, en Chile, recibe numerosos visitantes cuando caen las escasas lluvias para ver la alfombra de flores, con más razón Australia.

Corredores biológicos, eco turismo, land art ecológico, ¿cuál es el siguiente paso?

El paisaje será en parte xerófilo, no se puede regar toda la extensión del terreno.

Es obvio que el terreno lo ocuparán también los parques de placas solares, quizás más que los parques eólicos dada la facilidad de Australia para obtener energía del sol. Estas instalaciones sin duda ocuparán amplias extensiones y su diseño será importante en la ordenación del territorio. Los arbustos grandes y árboles entre hileras de placas pueden servir como cortavientos, evitando que los temporales hagan estragos. Y con las plantas termo solares puede haber energía durante la noche para abastecer de electricidad.

Es tal la variedad de innovaciones que se está produciendo en el sector de las energías renovables que es absurdo y aventurado decir aquí cuál o cuáles van a ser las fórmulas de éxito.

Me remito a la ecuación bombeo de agua más energía preferentemente solar más la creación de compost.

En lo referente a las comunicaciones viarias hay que tener en cuenta el importante peso que tienen los camiones en Australia, y se intuye un tráfico rodado silencioso, camiones eléctricos (p. ej. Tesla Semi) y otros, con numerosos puntos de recarga.

Por último, si el modelo de corredores biológicos en forma de red va creciendo hacia el interior habrá un momento en que acabe topándose con el desierto.

Frenar la arena es factible, y se aborda de manera diferente a frenar la nieve.

Por ejemplo, ¿Cómo sacaría usted a 65 millones de británicos de la isla en caso de glaciación? Con la técnica del igloo, creando estructuras rápidas de arquitectura efímera, y dejando que la tormenta de nieve pase por encima. Para después salir hacia España.

Respecto a la arena hay varias formas de establecer una barrera frente al desierto, una, usando la naturaleza, como las buenas prácticas africanas para detener al desierto del Sahara (https://www.unccd.int/our-work/ggwi), otra, usando la tecnología, como por ejemplo la construcción de ciudades ó infraestructuras a modo de muralla (https://www.neom.com/en-us/regions/theline), idea ésta última que puede ser de utilidad en China para frenar al desierto de Gobi.

La isla australiana

Lógicamente cada isla debe de tener una administración.

En España existe la llamada España vaciada, se suma una población crecientemente envejecida con una creciente despoblación. La vieja cultura rural se va perdiendo empobreciéndose la cultura general del país, porque se pierde parte del patrimonio.

Y se agiganta la burbuja aislacionista de las ciudades: la carne y el pescado de laboratorio, la miel sintética y las granjas hidropónicas verticales van abriéndose paso, y se va alejando a la vieja cultura rural.

Por otra parte, la digitalización y la sostenibilidad no van siempre de la mano puesto que la digitalización tiende a alimentar la burbuja de las ciudades.

Ese sería el reto a superar para las administraciones de los proyectos piloto australianos, fomentar un equilibrio entre todas las partes.

Aunque Australia tiene su idiosincrasia. Por ejemplo las personas mayores aportan conocimientos medio ambientales, por ejemplo por dónde pasaba la fauna antaño, qué especies, etc. Pero en un entorno como la tierra desértica australiana no hay viejos que recuerden. Todo es nuevo, todo está por hacer.

La cultura rural australiana tendrá algo que decir, con sus variedades de plantas para cultivar en granjas hidropónicas, variedades adaptadas también al cambio climático; y velando para que los recetarios gastronómicos tradicionales no se pierdan.

¿Qué más pueden hacer las administraciones en la búsqueda de una armonía social? .

Velar por la cultura para no perder la identidad: circuitos de arte entre islas, organizar exposiciones de arquitectura efímera para dar ideas comunitarias de desarrollo, conciertos, promocionar el land art y el ecoturismo… evitar en suma la impersonalidad de un lugar sin raíces y sin optimismo.

Y ordenar el urbanismo para que sea sostenible y bello, y no un mero apelotonamiento de moles… baste como ejemplo la labor del arquitecto Robertson (https://www.cooperrobertson.com/), el cual llevaba varios años pensando cómo sacar los restos de los rascacielos caducos de Manhattan y construir otros nuevos en su lugar.

En un terreno con espacio se puede romper la típica imagen del downtown concentrado, y espaciar con zonas verdes la distancia entre rascacielos para facilitar las obras de desguace el día que tengan que ser desmantelados.

Comunicaciones sostenibles, dar alegría a las instalaciones públicas (https://en.wikipedia.org/wiki/Grand_Central_Water_Tower_Midrand) velar por controlar la contaminación lumínica para poder admirar las estrellas…, regular las alturas de los edificios en coordinación con la de los árboles (los espacios urbanos con sombras son mucho más frescos).

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Las administraciones pueden jugar un papel clave a la hora de expandir buenas prácticas en los proyectos piloto, fomentando la armonía entre sostenibilidad y digitalización, entre la vieja y la nueva cultura. Y contribuyendo a arraigar a la gente en lugares hermosos, con personalidad y futuro.

La riqueza de la isla australiana

La famosa frase, los arquitectos viven en el casco antiguo de las ciudades. ¿Cuál es el modelo de desarrollo sostenible australiano, el chalet?, ¿hay lugares donde la gente se encuentra a cambio de nada, como las plazas, o todo es mercado? ¿Es el modelo urbanístico australiano algo que apega y arraiga, o es impersonal y desangelado?

Nadie mejor que los australianos para responder a estas preguntas, y nadie mejor que ellos para, si lo estiman oportuno, proponer urbanismo sostenible mediante proyectos piloto dentro de los corredores biológicos.

¿Es Australia una tierra rica?. Australia es una tierra pobre en nutrientes, pero esa tierra se puede enriquecer con los restos de cosecha de las granjas hidropónicas, también con microorganismos provenientes de algas (https://www.ficosterra.com/), con fertilizantes provenientes de granjas de insectos (https://tebrio.com/), acelerando procesos de biodiversidad sobre el compost, etc, para después trabajar la tierra con otros enfoques (https://www.desertcontrol.com/). De aquí a no mucho tiempo los contenedores de restos orgánicos valdrán como el oro y la mayoría provendrá de las ciudades. Si se tiene agua, energía y compost se puede hacer cualquier cosa, Australia tiene muchas ventajas.

¿Cuántos agricultores australianos tienen un mapa de aguas de sus terrenos, cuántos saben exactamente por dónde trascurre el agua por sus fincas cuando llueve?

Las curvas de pluviometría australianas son erráticas, pero hay cuadrículas en el terreno donde el agua se concentra ó se puede conseguir concentrar, el mapa de aguas, mediante plantaciones de arbustos a modo de terrazas. Un paso más es “indicar” con el regadío a las lombrices dónde ir, como hacen los greenkeepers de los campos de golf.

Sobre esas cuadrículas de agua distribuidas aquí y allá es donde se pueden empezar a poner árboles y arbustos (https://udare.es/yacouba-sawadogo-el-hombre-que-vencio-al-desierto/).

Es más, respecto a las inundaciones ocasionales, se pueden llevar al campo las ideas de Yu Kongjian, esto es hacer del campo una esponja (https://paisajismodigital.com/ , https://ewsc.org.uk/).

Las granjas hidropónicas pueden proporcionar restos de cosecha a este proceso y ser además de diseño, como las bodegas de la Rioja en España; no hay que seguir la máxima de Henry Ford, “daré un coche a todo el mundo del color que prefieran, con tal de que sea negro”.

La biodiversidad se refugia en los microclimas… y donde haya dos ó más especies de hormigas es donde habrá mayor biodiversidad. Se irá creando así una red de cuadrículas de agua en el terreno que serán el futuro eje de la biodiversidad, y conectándolas mediante un riego inteligente se fortalecerá todo el suelo dentro del perímetro del corredor biológico, indicando al urbanista los futuros espacios y usos del terreno.

Los arquitectos también pueden intervenir en lo relativo a los chalets, ya hay barrios en Estados Unidos que se están construyendo con impresoras 3D (https://www.xataka.com/). No es difícil imaginar nuevos barrios australianos e impresoras industriales 3D integrados con el 5G en un área más extensa (https://www.corehub.com.au/). Lo ideal es conciliar la cultura del arquitecto y el albañil con la tecnología, y no reducir todo a catálogos automatizados de casas.

El urbanista entonces tiene varios colores en la paleta para poder diseñar atractivos proyectos pilotos, que además serán un potente reclamo turístico internacional.

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La variedad de las islas australianas

Un océano de islas por descubrir, una mirada en cada una de ellas. Escribo este apartado a modo de ejemplo, inspirado por una musa a la que vi fugazmente y que me regaló una mirada.

Una mirada…floración, una floración in crescendo, que no para durante todo el año, una melodía floral, un canto a la alegría… Una ola de aromas embriagantes que inundan la vista de belleza.

En Bulgaria está el valle de las rosas, en Australia será una sinfonía de flores del desierto, y de flores traídas de las proximidades cuando el suelo se recupere.

Viveros de flores australianas en peligro de extinción, joyas de la naturaleza, para que las nuevas generaciones tengan esperanza, en medio de tanto discurso catastrofista (https://theconversation.com/)

Sabemos muy poco de las flores, al igual que la mirada de la musa, guardarán muchos secretos. Secretos de medicina, de cosmética, de dietética…

La musa es generosa, despliega abundancia. Su mirada es …flor y miel.

¿Cuántas miradas habrá en el océano australiano?

Breve historia del proyecto

¿Cómo surgió este proyecto?

En 2008 estaba fascinado con la idea de que hasta hace no mucho tiempo la naturaleza de Australia había sido distinta a la actual, y pensé que podía recuperarse.

En 2009 fui a la feria de energías renovables Genera, en Madrid, decidido a buscar soluciones.

Visité cada stand tomando nota de los avances y durante varias semanas estuve redactando un proyecto. Pero me quedé estancado con el asunto de los flujos de fauna, y desistí.

Pasaron los años, una mañana leyendo la prensa en un bar vi que el gobierno brasileño llamaba “mala brasileña” a Gisele Bundchen por haber defendido la Amazonía.

Me indigné, y me puse a pensar en una solución para la Amazonía, en pocos días la encontré. La solución consistía en combinar la experiencia costarricense de red de reservas privadas con el concepto ibérico de dehesa.

Esto significa que era posible extender la superficie de facto protegida mediante las reservas privadas colindantes a los Parques Nacionales, creando nuevos corredores biológicos, y que si se abandonaban tales reservas se cerraba el bosque, al igual que ocurre con la dehesa.

La Amazonía podía entonces crecer mediante finos corredores selváticos a modo de red, en cuyo interior habría actividades económicas compatibles con su preservación, como las reservas privadas costarricenses. Publiqué sobre el asunto, (https://paisajismodigital.com/blog/amazonia-adehesada/).

Poco después un consultor medio ambiental que también participa en la red de la Fundación Biodiversidad, Jordi Pietx, me habló de los Corredores para la Vida en el Estado de Sao Paulo, y vi corroborada en parte mi idea, también publiqué sobre ello, en Brasil, (https://paisajismoyjardin.com/)

Finalmente, el concepto de crear corredores biológicos en forma de red fue lo que me dio la pista sobre cómo resolver el tema de los flujos de fauna en Australia, y con redobladas energías me he puesto a finalizar este proyecto.

Quiero agradecer a la señora Bundchen la inspiración que me dio, y que espero sirva para el bienestar de muchas personas. Nunca había tenido una musa.

Y ahora, con este proyecto, ya hay dos, porque la segunda me regaló hace poco una mirada desde un coche, no sé quién es.

Desde 2008 ando con este proyecto de Australia, de forma intermitente, y es quince años después, en 2023, cuando va a ver la luz. Es un regalo para las futuras generaciones.

¿Hablamos?